Anteojos de sol
Para caminar la ciudad con luz fuerte, manejar de día o cubrir el tramo largo entre oficina y casa. La ficha indica la categoría del lente y el filtro UV400, así sabés qué bloquea y cuánta luz visible deja pasar. Si el armazón va a vivir en una cartera o en el bolsillo del saco, conviene mirar el peso y el tipo de bisagra antes que el color.
Armazones ópticos
La base para quien usa receta y quiere que el armazón no se convierta en una molestia a las tres horas. Acá el ancho de puente manda: si queda corto, presiona la nariz; si queda largo, la lente se descentra. Revisamos la forma del rostro y el ancho total para que el apoyo sea estable sin apretar las sienes.
Lentes polarizadas
Pensadas para superficies que reflejan: asfalto mojado, vidrieras, agua. El polarizado corta ese reflejo y deja la escena más limpia, algo que se nota sobre todo al conducir. No reemplaza al filtro UV400, lo acompaña. En la ficha de cada par vas a encontrar ambas cosas separadas para no confundirlas.
Gafas de lectura
Para leer un libro, mirar el celular o trabajar frente a la pantalla. El aumento depende de la distancia a la que realmente leés, y esa distancia cambia según el uso. Antes de elegir, medí dónde apoyás el texto y cuánto tiempo sostenés la lectura. Es un dato simple que evita comprar un aumento que después queda corto.