Medidas que conviene tener a mano
El ancho de puente y la distancia entre pupilas son los dos números que más definen si un armazón se apoya bien o se desliza. Si ya usás anteojos, esos datos suelen figurar en la patilla interior. Si no los tenés, con una regla y un espejo alcanza para una estimación inicial; en el showroom la confirmamos con calibración.
Qué tipo de lente estás buscando
Contanos si necesitás lentes polarizadas para manejar, un filtro UV400 para uso urbano diario o gafas de lectura para una distancia concreta. También sirve saber si el armazón es para anteojos de sol, para óptica con receta o como segundo par de rotación.
Material y forma que te interesan
Si venís siguiendo el catálogo, indicá si preferís acetato italiano o metal ligero, y si la forma de rostro que buscás es redonda, cuadrada o más bien angosta. No es obligatorio decidirlo antes de escribir: sirve para orientar la respuesta sin adivinar.
Fotos y referencias del lugar de uso
Si vas a usar el armazón en un contexto específico, una foto del rostro con luz natural ayuda a leer proporciones. Si es para lectura o pantalla, una imagen del espacio donde vas a usarlo aclara la distancia real de trabajo mejor que cualquier descripción.
Qué resultado esperás del ajuste
Contanos si el problema actual es que el armazón se cae, marca la nariz o queda flojo en las sienes. Ese detalle orienta el ajuste presencial en showroom y, si preferís el envío a todo el país, nos dice qué revisar antes de despachar el estuche rígido, el paño de microfibra y la garantía de calibración.